domingo, 14 de diciembre de 2014

SI NO LAS QUIERES LAS DEJAS...


LENTEJAS

LENTICULAM DE CASTANEIS.
 Accipies caccabum novum, et castaneas purgatas diligenter mittis. Adicies aquam et nitrum modice, facies ut coquatur. Cum coquitur, mittis in mortario piper, cuminum, semen coriandri, mentam, rutam, laseris radicem, puleium, fricabis. suffundis acetum, mel, liquamen, aceto temperabis, et super castaneas coctas refundis. adicies oleum, facies ut ferveat. cum bene ferbuerit, tudiclabis [ut in mortario teres]. gustas, si quid deest, addes. cum in boletar miseris, addes oleum viridem. 

Qué gran plato las lentejas, un  plato humilde, sencillo, y lleno de sabores y recuerdos. Qué buena es la mano de una abuela cuando coge su cazo y te sirve una buena ración caliente. Y yo me pregunto ¿los romanos harían lentejas? pues sí y, cómo no, el gran Apicio nos deja una forma de prepararlas: en una cazuela echar las castañas bien limpias. Añadir agua y un poco de bicarbonato, y poner a hervir. En un mortero, mientras se cuecen, majar pimienta, comino, coliandro en grano, menta, ruda, raíz de benjuí, poleo, verter garum, vinagre y miel,  dejar macerar y verter en las castañas cocidas. Agregar aceite y llevar a ebullición. Probar de punto; si falta algo, agregar. Servir en una fuente y añadir aceite verde.

Os preguntaréis por qué en un plato de lentejas no aparecen las lentejas por ninguna parte; pues bien, esta receta forma parte de uno de los apartados del libro que está dedicado a las lentejas y se entiende que hay que añadir unas lentejas, cocidas previamente, al final de la preparación y ligarlo todo bien.

Una última pregunta me hago ¿las castañas que se encontraron en la excavación arqueológica de Pompeya estarían preparadas para ser echadas a un plato de lentejas por alguna persona que se vio sorprendida por la erupción del Vesubio? bueno, es una suposición, como diría un italiano: se non è vero, è ben trovato. Lo que no se puede negar es que es un plato deliciosamente otoñal.