martes, 16 de diciembre de 2014

OLÉ


EL FLAMENCO

Phoenicopterum eliberas, lavas, ornas, includis in caccabum, adicies aquam, salem, anethum et aceti modicum. dimidia coctura alligas fasciculum porri et coriandri, ut coquatur. prope cocturam defritum mittis, coloras. adicies in mortarium piper, cuminum, coriandrum, laseris radicem, mentam, rutam, fricabis, suffundis acetum, adicies caryotam, ius de suo sibi perfundis. reexinanies in eundem caccabum, amulo obligas, ius perfundis et inferes. idem facies et in psittaco. 




Una receta cuanto menos curiosa. Creo que nadie hemos pensado en un suculento flamenco asado para una comida, pero los romanos disfrutaban de su carne y consideraban la lengua de este animal como un majar.


 Dice Apicio que hay que desplumar el flamenco, lavarlo  y ponerlo a cocer a fuego medio en agua con sal, eneldo y una pizca de vinagre, dejando que hierva todo junto; Atar un manojo de puerro y coliandro, dejando que hierva todo; antes de que hierva, hay que añadir un refrito para que tome color; majar en un mortero pimienta, comino, coliandro, raíz de benjuí, menta, ruda, echar vinagre, añadir dátiles, y bañar en su propio jugo; vaciarlo en una cazuela y envolver con almidón; Lo mismo se hará con el loro.